Los modelos del programa de observación europeo Copernicus indican una tendencia de recuperación paulatina:
Octubre: los caudales del río Paraná frente a la costa correntina comenzarán a estabilizarse cerca de sus valores históricos.
Noviembre y diciembre: el flujo hídrico se ubicará por encima de la media de referencia.
Enero: algunos modelos proyectan picos de caudal elevados hacia el inicio del verano, lo que demandará un seguimiento riguroso en el nodo metropolitano de Corrientes y el Gran Resistencia.
Los científicos enfatizan que el comportamiento de los ríos locales no responderá únicamente a las precipitaciones locales, sino al volumen de lluvias acumulado en el norte de Paraguay y el sur de Brasil.
Por este motivo, instan a los comités de crisis y gobiernos locales a implementar "medidas de bajo arrepentimiento", que consisten en acciones preventivas de bajo costo operativo pero de alto impacto para reducir la vulnerabilidad de las poblaciones ribereñas antes del inicio de los meses críticos.




