Domingo 26 de Marzo de 2017
 

           
Mirtha Legrand cumple 90 años: "Tengo la mente intacta"
Nacionales - Espectáculos
23/02/2017 10:43:00
En el día de su cumpleaños, la diva de los almuerzos ya no esconde su edad. Su fórmula para la longevidad, la forma de sobrellevar las pérdidas y el repaso de un camino intenso. "Viví a fondo", dice.

No hay fórmulas. Dice Mirtha Legrand que el secreto para llegar a los 90 años en plenitud física y mental debe ser genético porque comparte la misma vitalidad con sus hermanos, José Martínez Suárez y su melliza Silvia. “Los tres somos longevos. Y estamos muy activos”. Pero enseguida enumera otros factores que posiblemente ayuden: “A mí me interesa todo: la historia, la política, el arte. Leo todo, hasta la sección 'Quiebras y convocatorias' que sale en el diario. Pero me interesa mucho mi país y sobre todo el ser humano. Tengo la mente intacta".

-O sea, un factor genético y también, una actitud ante la vida.

-Sí, hay que activar el cerebro, es una gimnasia mental. Hay que molestarse, salir, A mí no me alcanza el tiempo para todo lo que quiero hacer. Me siento feliz, conmovida y agradecida con la vida.

No es para menos. La diva, una de las mujeres más famosas de la Argentina cumple hoy 90 años. Y lo festeja a lo grande. Atiende el teléfono en su casa, amable pero directa: “Al grano”, pide. Su agenda está ocupadísima. Pero enseguida se pone a repasar retazos de su vida y en una breve charla, pasa de todo: la felicidad y la gloria, el dolor y la pérdida; los afectos y la fama. Mirtha Legrand no le esquiva a ningún tema.

-¿Hay alguna asigntura pendiente en su vida?

-No, creo que no. Quisiera ser mucho más culta. Sólo soy una mujer informada pero no tengo una cultura muy desarrollada. Me encantaría leer a los clásicos, por ejemplo.

-¿Qué cosas se valoran en esta etapa de la vida?

-Los afectos. Yo soy muy familiera. Y me encanta compartir con mis amigos que son los mismos de toda la vida. Soy amiguera, me junto con la gente por el afecto, sin distinciones de nada. Una vez por mes, nos juntamos con las chicas (bueno, lo de chicas entre comillas) de Villa Cañás. Y estoy en contacto siempre con mis hermanos. Con ellos nos reunimos y recordarmos anécdotas de nuestra infancia. Mi hermana Goldie es mi gran consejera.?Ella es la que me corrige todo pero lo hace con cariño, con delicadeza, con amor. Yo para ellos no soy Mirtha Legrand, sigo siendo la Chiquita Martínez de Villa Cañás.

-¿Las raíces son el cable a tierra en medio de tanta popularidad?

-Sí. Yo sigo en contacto con mis raíces porque esta carrera te deshumaniza en esa contante búsqueda del éxito. Ojo, soy competitva y me gusta el éxito pero no me olvido de mi origen. Doy gracias a la vida maravillosa que tuve, que tengo.

De aquella niña que debutó a los 14 años en el cine con "Los martes orquídeas", a esta mujer que almuerza y cena cada fin de semana frente a millones de televidentes en sus hiperfamosos Almorzando con Mirtha Legrand (El Trece), han pasado 36 películas, miles de horas de televisión, cientos de miles de fotos, decenas y decenas de tapas de revistas, declaraciones de todo tipo, escándalos familiares, glamour al por mayor, admiradores y detractores por igual. Y también algunas tragedias personales. Ella no lo dice directamente, pero cuando habla de ausencias, son dos los nombres clave: su marido, el director Daniel Tinayre (quien murió en 1994 y con quien estuvo casada desde 1946) y su hijo mayor, Daniel, fallecido en 1999. Su recuerdo está en el aire, en la voz emocionada de Rosa María Juana Martínez, la mujer detrás de la diva.

-¿Cómo se sale a enfrentan las ausencias?

-Con fortaleza espiritual. A pesar de las ausencias y las tristezas que me han marcado la vida, hay que sobrevellevarlo con fortaleza espiritual. La vida está hecha de presencias y las pérdidas se sienten mucho. Ahora me emocionan mucho mis nietos y mis bisnietos. A mí me enternece mucho, por ejemplo, que mi nieto Nacho Viale se ocupe de mí como productor de mi programa. Y cuando mi hija Marcela me invita a comer a su casa, para mí es una fiesta. Y disfruto mucho de Juana y de los más chicos, de Rocco, de Ambar, de todos.

Además de la buena genética y de la actitud vital, Mirtha asegura que lleva una vida sana.

-¿Se cuida mucho?

-Bastante. Sobre todo en las comidas. Lo que más me gusta en la vida es comer pero me cuido para no engordar, así que me privo de un montón de cosas. No bebo alcohol y tampoco fumo. Fumé alguna vez pero hace mucho que dejé el cigarrillo.

Aunque desde hace 48 años su nombre es sinónimo de televisión (algunos dicen que es un récord único en el mundo), Mirtha es una actriz. Y más de una vez ella misma se encargó de destacarlo. De aquella época de gloria del cine argentino tiene los mejores recuerdos.

-¿Cuáles son sus películas preferidas?

-Mi carrera fue muy variada. En mi etapa cinematográfica yo tengo tres etapas bien definidas. La primera es la de los personajes de la ingenua.La segunda fue más con las comedias. Y luego vino una tercera más ligada a los dramas. Las que más me gustan son La patota, La vendedora de fantasías, Claro de luna que hice con mi hermana Silvia; Esposa última modelo; Bajo un mismo rostro que también hice con Silvia y es una película que acá no se dio tanto. Y bueno, Los martes, orquídeas que es el inicio de todo. Aquella noche del estreno de Los martes, orquídeas, fue que empezó todo.

Esa noche, Rosa María, la adolescente santafesina de Villa Cañás dio paso a la actriz Mirtha Legrand. Una figura tan famosa y arraigada en la cultura popular argentina que goza del atributo, destinado a muy pocos, de que sólo con decir Mirtha, se sepa que se está hablando de ella.

Celosa y coqueta de su figura, Mirtha dejó de resisitirse al tema de los años (que muchos, tontamente, utilizaban como ataque) para reivindicar la edad y celebrar la jovialidad que nada tiene que ver con lo cronológico. ”La vida hay que vivirla a fondo”, dice. ¿Qué duda cabe?

Celebración íntima

El festejo de cumpleaños de Mirtha (que comparte con su hermana Silvia) será esta noche en la casa de su hija Marcela Tinayre, en Barrio Parque. "Vamos a ser 50 o 60, sólo amigos y familia. La casa de Marcela es más grande y tiene parque y es más cómodo. Sólo estoy aterrada por la prensa que habrá en la puerta; es una calle angosta. Pero será un día glorioso".













SOCIALES